Antes de elegir un generador eléctrico, debes tener claro cuánta potencia necesitas, qué aparatos vas a conectar y cuánto tiempo debe funcionar sin parar. A partir de ahí, podrás decidir si necesitas un generador con corriente estable para equipos sensibles, como ordenadores o dispositivos electrónicos, o uno más orientado a herramientas y maquinaria. Dentro de estas necesidades, la gama Stanley ofrece soluciones muy equilibradas para usos domésticos, de jardín y semiprofesionales, mientras que la gama Stanley Fatmax está pensada para trabajos más intensivos y exigentes. Con esta guía, podrás orientarte paso a paso y saber qué detalles debes tener en cuenta antes de decidirte por un generador u otro.

Antes de elegir un generador eléctrico, debes saber qué potencia necesitas. Haz una lista de las máquinas y aparatos que quieres conectar (herramientas, bombas, sistemas de iluminación, electrodomésticos, cargadores, etc.) y suma las potencias de los que podrían funcionar al mismo tiempo. Ten en cuenta que muchos equipos con motor (compresores, hidrolimpiadoras, sierras, bombas) necesitan más potencia al arrancar que la que consumen normalmente. Por eso, se recomienda elegir un generador cuya potencia sea superior a la suma de las potencias nominales más el pico de arranque del equipo que más lo necesite, dejando, además, un margen de seguridad para que el generador no trabaje siempre al límite.
No es lo mismo alimentar un taladro que un ordenador portátil o un sistema de sonido. Si vas a conectar aparatos electrónicos sensibles, como ordenadores, televisores, routers, cargadores o equipos con electrónica de control, lo más recomendable es un generador con tecnología inverter, que transforma la corriente producida por el motor en una corriente alterna muy estable, con una frecuencia y un voltaje muy precisos, lo que reduce al mínimo las variaciones y protege los componentes electrónicos. Este tipo de generador es ideal para acampadas, caravanas, uso en jardines o como apoyo doméstico cuando se busca comodidad y menos ruido. Además, suelen ser más silenciosos y compactos, por lo que son ideales para acampadas, caravanas, uso en jardines o como apoyo doméstico cuando se busca comodidad y menos ruido.
En cambio, si el uso principal será para herramientas eléctricas, maquinaria de obra, bombas de agua, compresores, mezcladoras o iluminación de trabajo, normalmente es suficiente un generador convencional equipado con un regulador automático de voltaje (AVR). El AVR se encarga de mantener el voltaje dentro de un rango estable, por lo que las herramientas y los motores funcionan con mayor seguridad y se reducen las bajadas y los picos de tensión. Estos generadores suelen ofrecer más potencia útil y depósitos más grandes a un precio más bajo que un inversor de la misma potencia.
Una forma sencilla de decidir es separar claramente los usos «electrónicos» de los «de fuerza». Si priorizas aparatos portátiles, televisores, cargadores y equipos con placas electrónicas, lo más adecuado es un generador inversor. Si, por el contrario, vas a utilizar herramientas como radiales, taladros, sierras, bombas o compresores, un generador con AVR te dará la robustez y la potencia que necesitas sin pagar de más por una electrónica que quizá no vas a aprovechar. Si vas a combinar ambos tipos de uso, tienes dos opciones: elegir un inversor con algo de margen de potencia para cubrir tanto la electrónica como las herramientas ligeras, o decantarte por un AVR más potente para las máquinas y reservar la electrónica sensible para momentos puntuales, evitando conectarla cuando estés usando herramientas que generen picos fuertes de consumo.

Piensa dónde y cómo vas a utilizar el generador en tu día a día. Si lo vas a mover a menudo (por ejemplo, si lo vas a cargar en una furgoneta, llevarlo a obras pequeñas, usarlo en jardines, fincas o campings), te conviene un equipo más compacto y ligero, con un asa cómoda y, a ser posible, ruedas. En cambio, si lo vas a tener casi siempre en el mismo sitio (taller, nave, obra fija o casa de campo) y lo vas a usar muchas horas seguidas, te conviene una máquina más robusta, con chasis reforzado, ruedas grandes, asas extensibles y depósitos de combustible de mayor capacidad, pensada para un uso intensivo.
Antes de comprar, comprueba qué tipo de tensión y enchufes utilizan tus máquinas. Si todo tu equipo funciona a 230 V, lo más habitual es que necesites un generador monofásico, que es el estándar doméstico y de la mayoría de las herramientas portátiles. Si tienes máquinas trifásicas de 400 V (motores industriales, compresores grandes, ciertas mezcladoras o maquinaria de taller), entonces necesitarás un generador con salida trifásica que, normalmente, también tendrá salidas monofásicas. No es recomendable comprar un generador trifásico «por si acaso»: es mejor adaptarse a las cargas reales que se van a utilizar.
La autonomía indica cuántas horas puede funcionar el generador con un depósito lleno, normalmente a una carga media. Cuanto mayor sea el depósito y más eficiente sea el motor, más tiempo podrá funcionar sin necesidad de repostar. Si necesitas el generador para emergencias en casa, eventos, obras largas o para que un negocio siga funcionando durante un corte de luz, es importante que pueda funcionar varias horas seguidas. Si el uso va a ser corto y puntual (trabajos rápidos, arranques esporádicos), puedes priorizar un equipo más pequeño y manejable, aunque tenga menos capacidad de combustible.

El ruido es un factor clave en función del entorno en el que se vaya a utilizar el generador. Si lo vas a utilizar en campings, jardines con vecinos, terrazas o en trabajos cerca de viviendas, conviene que el equipo sea lo más silencioso posible, por lo que deberías optar por un modelo con tecnología inverter y buen aislamiento acústico. En obras al aire libre, explotaciones agrícolas o zonas industriales, el ruido suele ser menos crítico y se puede priorizar la potencia y la robustez. En cualquier caso, merece la pena comparar el nivel sonoro aproximado que indica el fabricante y elegir en función del entorno de trabajo real.
Un buen generador debe ser fácil de arrancar, sencillo de manejar y estar bien protegido. En potencias medias y altas, se recomienda que, además del tirador manual, disponga de arranque eléctrico con llave o botón, para no depender siempre del esfuerzo físico y facilitar la puesta en marcha en frío o después de un tiempo parado. El panel de control debe ser claro, con interruptores bien identificados y protecciones contra sobrecargas. Si incluye indicadores de tensión, frecuencia y horas de trabajo, mucho mejor, para llevar un control básico del uso.
En cuanto a la seguridad, es casi imprescindible que el generador incorpore protección contra la falta de aceite para evitar daños graves en el motor si el nivel baja, así como dispositivos contra sobrecargas y cortocircuitos en las tomas. También es útil que la estructura proteja bien los componentes internos de los golpes y de la suciedad y que el acceso al aceite, al filtro de aire y a la bujía sea sencillo, para facilitar el mantenimiento. A esto hay que sumar un uso responsable: cables adecuados, enchufes en buen estado y, si se conecta a una instalación fija, seguir siempre las recomendaciones del fabricante y de un profesional cualificado. Un buen generador no solo proporciona corriente, sino que también se protege a sí mismo y a los equipos conectados.

Si solo vas a utilizar el generador para enchufar máquinas y herramientas directamente a sus tomas, basta con que tenga las salidas necesarias (230 V, 12 V, etc.). Sin embargo, si lo quieres como apoyo a la instalación eléctrica de una vivienda o negocio, es fundamental instalar un sistema de conmutación adecuado para evitar que la corriente del generador se mezcle con la de la red. Para instalaciones de respaldo más avanzadas, existen sistemas de transferencia automática que pueden arrancar el generador cuando falla la red, siempre que el modelo sea compatible y la instalación la realice un profesional.
Dentro de estos criterios generales, la gama Stanley es la mejor opción si se busca un generador fiable, práctico y con una buena relación calidad-precio para trabajos de bricolaje, jardinería, pequeñas obras y como apoyo puntual o frecuente, pero no extremo. Sus equipos están pensados para ser fáciles de usar y tienen la potencia y autonomía adecuadas para la mayoría de los usuarios particulares y muchos profesionales que no necesitan una máquina de alto rendimiento. La gama Stanley Fatmax está un escalón por encima, ya que está orientada a trabajos más profesionales e intensivos. Cuenta con estructuras más robustas, depósitos de mayor tamaño, ruedas y asas reforzadas, y cuadros de mando más completos. Por tanto, tiene sentido recomendar Stanley cuando el uso es mixto o semiprofesional, y orientar hacia Stanley Fatmax cuando el generador va a trabajar muchas horas en entornos de obra o taller, o cuando el cliente busca una solución más «de batalla» para su actividad profesional.

Si después de leer esta guía aún tienes dudas sobre qué generador es el más adecuado para ti, no te preocupes, es normal. Cada instalación, cada taller y cada vivienda tienen necesidades distintas. Ponte en contacto con nosotros y te ayudaremos a calcular la potencia que necesitas, a elegir entre tecnología Inverter o AVR y a decidir si te conviene más la gama Stanley o la gama Stanley Fatmax. Te asesoraremos sin compromiso para que aciertes con tu generador a la primera y tengas una solución segura, fiable y preparada para el uso que le quieres dar.